Yijaaaa!
Tras la eternidad y un día de viaje (incluidas 10 horas en L.A) he aterrizado esta mañana en Comalapa (San Salvador), ducha, desayuno, un mentolado, cola de 2 horas en migración donde no he podido prorrogar la residencia porque NO TENÍA SUFICIENTE PASTA EN EFECTIVO y a la tarjeta de débito (única superviviente hasta el momento) se le ha estropeado la banda magnética (tiene cojones) y finalmente aquí estoy, dándolo todo en el curro. Job, por cierto, tiene estropeado el depósito de gasolina, así que he vuelto a la batalla de autobuses chapuceros para moverme por la ciudad.
En definitiva, mil movidas en poco más de 3 horas que podrían hacerme estar de una mala ostia increible, pero en realidad la sonrisa es permanente. Viva la esencia pichurra.
Echo de menos a Daisy.
Echo de menos la Tree House.
Echo de menos los mil jos.
Echo de menos al Capitán, a Xabier el vasco enrolado, a Jeff y al hermano del Jossa.
Echo de menos los sunrises y los sunsets...
Os echo de menos, coño!
