

Queridisimas pichurras,
Inicio mi entrada con lo que considero, Cille, el evento más importante desde que te has ido: the big contest. No tengo palabras para alabar la iniciativa gloriosa que supuso un concurso gastronómico en el que yo me sentaba y mis pichurros curraban. Increíble.
Seguidamente, muchas cosas se han sucedido a aquello, puesto que pichu también partió al obener simplemente un segundo puesto. Huyó del país. La lástima es que mi mente y su fiebre lo ha borrado todo. No es broma, no. Tenía una lista de cosas impresionates que explicaros y no queda nada. A 48h de coger un avión y marcharme a tierras jordanas no se me ocurrió otra cosa que ponerme enferma y vomitar y etcetc... Ha sido un desastre y estoy aún del revés, pero quería despedirme de vosotras en condiciones, puesto que estaré ausente unos cuantos días. A la que pueda, os escribiré algún post en berebere, pero por si acaso os quiero comunicar que os he echado infinitamente de menos. Y estoy al borde del arrepentimiento de no haber hecho una locura, y cogerme ese avión e irme con vosotras...Un poco duro.
En vuestra ausencia he recuperado el contacto con la mujer de Salva, he currado con la Nerín, he hecho una barbacoa con las de badalona y he buscado piso para ser un día un poquito más mayor. También se le suman una birra con chantal y marisa, con el adjunto conocimiento de todos los embarazos teresianos habidos y por haber, he vistado Barcelona Activa para informarme de cómo se abre una empresa (missing pichurros) y he hecho una valoración positiva del año. He aprendido bastante y soy un poco menos insegura en cuanto a lo profesional se refiere. Tengo mil ideas que notificaros para hacer y lo más importante, si estuvieseis aquí, mil planes que llevar adelante.
Pero estáis por ahí, disfrutando de cositas, mientras yo preparo el terreno y fundo la empresa que luego llenaréis de conocimientos venideros de fuera. Os echo terriblemente de menos. Las birras nocturans han menguado considerablemente. Hasta un día por la tarde me fui a ver a mamapichurra para llenar el rato y llevarme un sai (que no funciona, por otra parte. Una gran historia explicada en otro momento). Por cierto, Pichu, tu ordenador ha sido un de mis mejores amigos de esta temporada. Lloraré su ausencia también.
Mi cabeza oscilante y yo nos despedimos. Os quiero enormemente, hermanitas. No sabeís lo difícil que se me hacen los días sin vosotras, pero sé que vendrán tiempos mejores en cuanto a comunidad pichurra se refiere. Ya estamos gestando Albert y yo cuál será el próximo viaje juntos al que no os podréis negar.
Os quiere con toda el alma,
vuestra fiel trulla