
Queridos pichurros: la invasión de hormigas que comenzó a modo de broma y sin más importancia se ha convertido en un problemón. Son rojas y gordas y me invaden la casa. Ayer, primer tormentón en esta ciudad para inaugurar la temporada de lluvias. Esto hace salir otros bichos también rojos pero voladores a los que les encanta la luz. He dormido con una capa sólida de relec y literalmente acojonada y agobiada, aunque sé que acabaré llevándolo bien. Esta tarde he quedado con el fumigador. Seguiré informando...
1 comentario:
A ver Cille, con todos los respetos (absolutamente todos) a las cosas que son pequeñitas, gordas y rojas, debo denunciar que me estás ocultando un asunto grave: amor a la primera semana. ¡Pero qué te has creído, so zorra! ¡Para eso te podías quedar en el Delta y por lo menos estabas a un autobús de distancia!
Espero explicaciones.
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