
Como todos los 8 de agosto de todos los tiempos, hoy ha sido un gran día. Veo que nuestra peculiar comunidad de nostálgicos goza de una salud inmejorable. El cumple de Pichu nos ha convocado y siempre es bueno oírnos la voz, sabernos cerca, pensar que si suena 'How I wish you were here' en la radio nos podemos convertir en un moqueante mar de lágrimas.
Si me permitís la reflexión, hoy he sido consciente de que vamos a estar mucho, muchísimo tiempo sin vernos. La nostalgia es mucha, y me jode que el pasado 31 de diciembre se instaló en mí una certeza, que repetí infinidad de veces como si fuera un conjuro: "Este va a ser un gran año". Seguro que os lo dije en un brindis u otro.
Total, que ocho meses después resulta que me han dado la hostia más gorda de la historia en mi trabajo, el Barça se hunde de un modo patético con los mejores jugadores de su historia, Barcelona se convierte en la capital mundial de la calamidad, con apagones, trenes que no tiran, colapsos y hasta terremotos, y vosotras desaparecéis y me dejáis solito. No está siendo el mejor año.
Por eso he puesto esta foto. Es de cuando trabajaba de camarero en el Millwall, en Londres, la época más solitaria de mi vida, en mi última tarde. Hice lo propio en mi último día en el psiquiátrico, y en tantos otros lugares antes. Esa pajarita me recuerda que las travesías del desierto te hacen crecer, que la adversidad es necesaria y a veces hasta un regalo, en definitiva quem como todo buen pichurro sabe, lo que no mata, engorda. Os daré unos abrazos cuando os vea que os cagaréis.
Albert!
pd. Pichu, si hay la menor posibilidad de que vaya a Australia, llegaré con un ramo de rosas y una botella de vino. No te quepa duda, que hoy es tu cumple y está muy feo mentirle a una oronda, resacuda y lagrimosa pichurra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario