"Vacía,llena, vasía, vasía, vasía, un poquito llena."
Así nos aleccionaba Christian ayer por la noche en la cocina en casa de mi prima. A parte de una breve incursión en el centro de Padova para hacer los honores al Spritz, el café y los helados, los confines de la tierra en esta visita no se han extendido más allá de nuestro centro de operaciones, la cucina. Como actividades a destacar resaltaría hablar y fumar. Como ejercicio físico para no perder comba con pilates, he sacado a los perros a pasear. Y enfin, ahora llueve en la pianura padovesa pero a quién le importa cuando hay café y un porrito rulando en la cocina?
Que llegue el hedonismo hasta los gimnasios fresas y la ciudad condal
se os quiere un montón anche in Italia
Pichu
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